Ingenieros
de Volvo imitan el modo de ver y volar de las langostas para desarrollar
un sistema capaz de evitar que nuestros coches atropellen a un peatón
o choquen contra otro vehículo. Para ello, han partido de los
estudios hechos por la profesora Claire Rind, de la Universidad de
New Castle, que descubrió que estos voraces insectos tienen
la capacidad de transmitir las entradas visuales de manera instantánea
a las células nerviosas de sus alas sin que pasen por el cerebro,
reduciendo así el tiempo necesario para reaccionar. Volvo reconoce
que todavía tienen que pasar varios años para conseguir
imitar esta característica de la langosta. El gran reto es
crear un algoritmo susceptible de ser trasladado al sistema informático
de seguridad de un vehículo. Por Raúl Morales.
La empresa automovilística
Volvo está decidida a crear un coche a prueba de accidentes
antes de 2020. Sus ingenieros están estudiando la langosta
africana para imaginar cómo un coche podría imitar la
increíble habilidad de este insecto para no chocar con obstáculos
en pleno vuelo.
La finalidad de
este proyecto es incorporar el sistema de visión de la langosta
en un coche, de tal modo que sea lo suficientemente inteligente como
para evitar golpear a un transeúnte, por ejemplo.
Si pudiésemos
descubrir cómo las langostas pueden evitar chocar entre ellas,
también podríamos programar nuestros coches para que
no se produzcan atropellos, comenta Jonas Ekmark, director de
seguridad preventiva de Volvo en un comunicado de de la compañía
difundido por Easier.
Volvo parte de
la idea de que la naturaleza es un laboratorio magnífico. Desde
que la primera célula emergió de la sopa
primigenia, la naturaleza ha ido probando, seleccionando y perfeccionando
la mejor manera para que la vida siga adelante. Hoy, las lecciones
aprendidas por la naturaleza ayudan a ingenieros y científicos
a mejorar nuestras vidas. Hay multitud de ejemplos, como el Velcro,
un invento del ingeniero suizo George de Mestral, que se inspiró
en los frutos del cardo alpino; o las prendas auto lavables, una réplica
artificial de la estructura de la piel del tiburón.
Una neurona
especial
Los ingenieros
del fabricante sueco han tomado el trabajo de la doctora Claire Rind,
de la Universidad de Newcastle, en el Reino Unido, para iniciar esta
investigación. Esta profesora estudia la migración de
las langostas africanas en el Insect Vision Laboratory. En sus investigaciones
ha descubierto que este insecto transmite las entradas visuales de
manera instantánea a las células nerviosas de sus alas,
aparentemente sin pasar por el cerebro. A este hecho, se le ha llamado
Locust Principle (Principio de la Langosta).
También
se ha descubierto que la langosta tiene una gran neurona a la que
se le llama Detector Gigante de Movimiento de la Langosta (Locust
Giant Movement Detector, LGMD), localizada entre sus ojos. La LGMD
dispara pulsos de energía cuando una langosta va a colisionar
con otra langosta u otro obstáculo.
Volvo se fijó
en las langostas ya en 2002, cuando Rind estudiaba, precisamente,
la actividad de la LGMD mientras los insectos visionaban escenas de
acción de la película La Guerra de las Galaxias.
El equipo encontró que la LGMD liberaba más energía
cuando algo venía directamente hacia la langosta.
Según parece,
esta energía prepara a la langosta para evitar el impacto.
El proceso completo desde la detección del movimiento hasta
la reacción dura sólo 45 milisegundos.
Las langostas
son rápidas reaccionando y tienen circuitos fiables, hacen
sus cálculos sobre un fondo con un montón de distorsiones,
como cuando conducimos por la ciudad, comenta Rind.
Trabajo complicado
Volvo quiere saber
si esta metodología de vuelo puede ser usada para llegar a
crear un sistema para mejorar la seguridad de los viandantes. El primer
paso de esta investigación es sintetizar un algoritmo de la
langosta que pudiera se aplicado en el sistema informático
de seguridad de un coche. El sistema de procesado de una langosta
es mucho más sofisticado que cualquier software o hardware
disponible, advierte Ekmark.
O sea, que, en
este caso, que la tecnología llegue a parecerse a la naturaleza
no es una tarea sencilla. Según Ekmark, todavía Volvo
todavía tiene muchos años de investigación por
delante para traspasar el pequeño cerebro de la langosta a
un coche.
Pero hay pasos
intermedios. En lugar de esperar a sacar todo el partido que parecen
tener los estudios de la profesora Rind, Volvo ha creado un dispositivo
de alerta de peatón que introducirá en sus modelos a
medio plazo.
Por otro lado,
Volvo ha incluido en su modelo XC60 lo que ha llamado el Volvo
City Safety, un sistema que permite frenar al coche en seco
si el coche de delante frena de repente.
Aunque City
Safety no está relacionado con la investigación de las
langostas, confiamos que este sistema será un primer paso para
evitar atropellos, comenta Ekmark.
Por el momento,
la modesta langosta ha vencido al ser humano. Pero los ingenieros
de Volvo no se rinden, y su idea es seguir tirando del hilo de esta
investigación. Las grandes preguntas todavía se
mantienen: ¿cómo hacen los grupos de langostas para
no chocar unos con otros?
by: Tendencias21.net