Al igual que se
hizo con la anterior generación del Toyota Land Cruiser, el
motor 3.0 D-4D de 173 CV recibe un empujón de potencia. Aunque
de serie viene bien dotado en ocasiones para la práctica del
off-road o para un poco brío extra siempre son de agradecer
31 CV más. La potencia del 3.0 D-4D pasa a ser de 204 CV en
los Land Cruiser R-Edition. El par motor máximo alcanza ya
los 510 Nm, cifras muy serias que suponen 100 Nm más que en
el modelo de 173 CV, en el cómodo rango de funcionamiento 1.600-2.800
rpm.
Estas mejoras
no suponen una alteración apreciable de consumos y emisiones,
por lo que estamos ante una situación win-win. Salvo el detalle
del precio, como es obvio esta mejora fundamentalmente reprogramación
electrónica de fábrica es segura para el cliente
y no debería resultar en una merca de la fiabilidad. No disponemos
de detalles prestacionales exactos pero son de esperar unas mejores
recuperaciones y aceleraciones. Retiene todas las capacidades off-road
de los Land Cruiser.
En cuanto a los
precios, lleva una prima de 2.050€ sobre el Land Cruiser con
el mismo acabado y tipo de transmisión. Hablando del tema,
el nuevo D-4D puede asociarse a una caja de cambios manual de seis
relaciones y a una caja automática con convertidor de par de
cinco relaciones. Llamadme poco purista, pero para la práctica
del todoterreno lo mejor es una buena caja automática con una
reductora, mucho mejor que ponerse a jugar con el embrague en terrenos
delicados o pendientes muy pronunciadas.
by: Diariomotor