Ante la crisis,
el gobierno ha aumentado los impuestos al tabaco y a la gasolina,
dos productos ya de por sí cargados con un gran porcentaje
de tasas destinadas a abastecer las arcas del estado. Se desincentivará
el consumo del tabaco y reforzará la sostenibilidad de las
cuentas públicas y subirá 2.9 céntimos
el precio por litro de gasolina o gasóleo, no afectando a usos
profesionales.
En las últimas
semanas el precio del combustible había aumentado sobre un
10% debido a los valores de la cotización del crudo a nivel
mundial (71.93 dólares este viernes en el Nymex de Nueva York),
pero con esta subida aplicada por el gobierno español se situaría
en un 13%.