Próximamente
es muy probable que el Mitsubishi Outlander, el SUV nacido de la colaboración
entre el fabricante japonés y el Grupo PSA, incorpore en su
parrilla un nuevo motor turbodiésel, una evolución de
su actual 2.2 DI-D con una potencia de 177 CV.
Este motor mantendría
el par máximo derivado por el DI-D en el que se basa, 380 Nm
a 2.000 rpm, pero entregaría mayor potencia y, sobre todo,
sería más eficiente. Su emisión de CO2 decaería
hasta los 158 gr/km ayudado por la instalación de un sistema
de arranque y parada del motor. La diferencia es elevada en comparación
con los 194 gr/km que emite actualmente el DI-D de 156 CV.
Lo más probable es que para este motor solamente se pueda elegir
la tracción total y es de suponer que irá asociado al
cambio semi-automático Twin Clutch-Sport Shift Transmission
con levas en el volante como así lo hace la versión
de 156 CV. El Outlander a pesar de ser catalogado como SUV tiene unas
ciertas capacidades off-road con la tracción total a pesar
de que altura respecto al suelo y la ausencia de reductora lo apartan
del todoterreno típico.
Esta opción
no sólo ofrecería mayor potencia sino que acercaría
al Outlander a otros rivales que no cuentan con motores diésel
de mayor potencia como el Honda CR-V, el Toyota RAV4 o el todoterreno
Subaru Forester. El Land Rover Freelander 2 TD4_E es un oponente directo
que también utiliza la función Stop&Start para cortar
parte del consumo.
by: Diariomotor