El Land Rover
Defender es sin duda uno de los todoterrenos por antonomasia, por
algo su nombre lleva sonando desde la mitad del siglo pasado como
uno de esos huesos duros de roer. Todoterreno a la antigua usanza
podríamos decir pues en comparación con muchos de sus
rivales el Defender ha mantenido su estilo y no ha ido cogiendo líneas
más alejadas del mundo off-road.
De esta manera
el actual Defender aún conserva el tratamiento cariñoso
en fábrica para producir un vehículo con pocas indicios
de lujo pero sí muy versátil a la hora de adentrarse
en los lugares más complicados. Con el fin de añadirle
un poco más de glamour e, incluso, el mal usado término
deportividad, Land Rover ha decidido recrearse con dos nuevas ediciones
especiales denominadas Fuego y Hielo. Tienen detalles exclusivos y
colores que contrastan.
Fuego viene representado
por una pintura exterior metalizada en color Naranja Vesubio mientras
que Hielo lleva un tratamiento en la tonalidad Blanco Alaska. En ambos
gobierna en el exterior el techo y el capó en color negro que
crea un buen conjunto enlazado con los visibles neumáticos
de gran perfil. Las llantas de aleación elegidas para la ocasión
presenta un brillo especial, aunque con un uso real de todoterreno
pronto dejarían de tenerlo.
Los coloridos
también se prodigan en el habitáculo, cargado de numerosos
detalles. La consola central está adornada en el mismo color
de la carrocería y a juego puede ir la costura de los asientos,
unos baquets firmados por Recaro que combinan de forma suave el cuero
y la Alcantara. El acceso a este vistoso habitáculo se ha mejorado
gracias a los apoyos en los laterales.
Únicamente se realizarán 850 unidades de este kit para
ser instalado en un Defender, tanto el 90 de carrocería corta
como el 110 de carrocería larga, incluyendo además el
techo solar de serie y luces LED. Tomando el precio básico
del Defender, el coste final incorporando la denominación Fuego
o Hielo es de 64.400 euros.