No es novedad
para muchos especialistas el hecho de que Brasil esté posicionándose
en un lugar cada vez más relevante en la economía global
y tampoco debe sorprender que esto conlleve incluso su lugar en la
industria automotriz.
Siendo un país
que a lo largo de mucho tiempo buscó su autosuficiencia en
prácticamente todos los campos económicos e industriales
y que la ha sostenido de manera tajante, no debe sorprender tampoco
que en lo que se refiere a la industria automotriz muchas firmas hayan
tomado las medidas pertinentes para no depender, en la medida de lo
posible, de tecnología y desarrollos externos. Y es así
como llegamos al punto de estar al volante de un auto concepto que
fue creado totalmente en Brasil, por FIAT, que por si fuera poco es
totalmente funcional.
El centro de
desarrollo
FIAT, al igual
que otras firmas que tienen operaciones importantes en Brasil, vio
con bastante antelación la posibilidad de convertir a dicho
país en un punto primordial para crear modelos específicos
para el mercado de América Latina, además de cumplir
con las leyes en cuanto a autosuficiencia y así fue como inauguró
en el año 2003 el Centro de Desarrollo Giovanni Agnelli.
Al principio su
ocupación era sólo adoptar y adaptar ciertas tecnología,
diseño y mecánicas para implementarlas en esta parte
del continente; sin embargo, paulatinamente han incrementado su participación
en todo el proceso de creación de un modelo de auto, tanto
que el más reciente de FIAT, la Strada Adventure y Palio/Albea
han sido casi 90% en dicha casa.
El estilo
Dentro del Centro
se dispone también de una unidad de estilo que es la única
de FIAT fuera de Europa y que cuenta con un equipo dedicado a la creación
de líneas, superficies externas y de interiores con una sala
virtual de visualización de prototipos en dos o tres dimensiones.
En este Centro
fue donde se creó totalmente el FIAT FCC II, el cual fue presentado
en el 25 Salón Internacional de Automóvil, en el año
2008.
Se trata de un
modelo que fue proyectado bajo la fórmula de entretenimiento
ecológico. No sólo fue un ejercicio de estilo, sino
que también fue un punto de partida para la adopción
de nuevas soluciones de movilidad con materiales alternativos, reutilizables
y no contaminantes.
Mide 3.245 metros
de largo, 1.814 de ancho y 1.480 de alto con distancia entre ejes
de 2.155 metros. Dado que se trata de un vehículo recreativo
listo para entrar en acción en la selva, arena o cualquier
otro lugar difícil para un vehículo común, su
espacio libre con respecto al suelo es de 193 milímetros. Tiene
la forma de un buggy con estructura tubular. Sus líneas están
inspiradas en las aves y otros animales típicos de aquel país.
Por ejemplo, según sus creadores, el cofre y las salpicaderas
recuerdan a alas retraídas.
En su construcción
se usaron fibras naturales de fuentes renovables, evidentemente provenientes
de la biodiversidad de Brasil, para obtener menor impacto ambiental
y se utilizó nanotecnología para hacer algunas piezas
clave más pequeñas y resistentes.