La conducción
automática o semi-automática no solo transforma el modo
en que el usuario interactúa con su vehículo sino que
además puede orientarse a la consecución de fines más
solidarios con los otros sujetos de la carretera y con el entorno.
Así, los sistemas tecnológicos que ponen en comunicación
al conductor, con su vehículo, el tráfico, la vía
y los agentes de seguridad contribuyen reducir los accidentes y a
manejar el automóvil de manera más eficiente y respetuosa
con el medio ambiente.
La Universidad
Freie de Berlín trabaja para trasladar a las calles estos adelantos
de la técnica y ponerlos al servicio de la seguridad vial. Según
un comunicado publicado en su página web, un equipo de investigación
de la Facultad de Ciencias de la Computación, liderado por Raúl
Rojas, ha desarrollado un software que permite controlar la dirección
de un vehículo utilizando únicamente los ojos. El sistema,
denominado EyeDrive recoge los movimientos oculares y los
transforma en órdenes de acción para el automóvil.
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La tecnología
se ha implementado dentro del vehículo de investigación
Espíritu de Berlín, un coche autónomo
que fue diseñado y construido por el Grupo de Inteligencia
Artificial de la institución berlinesa a comienzos de 2007.
El auto es un Dodge Grand Caravan, equipado con sensores que recopilan
información sobre el entorno inmediato, ordenadores que seleccionan
qué hacer y elementos mecánicos que transforman en acción
las decisiones de los software de control.
Una
única solución. Dos modos de uso
La
empresa SMI (SensoMotoric Instruments) ha colaborado con los científicos
de la universidad alemana en el desarrollo de la solución HED4,
la tecnología que detecta y rastrea los movimientos oculares.
Se trata de un sistema integrado en una especie de casco de bicicleta,
equipado con dos cámaras, un LED infrarrojo y un ordenador
portátil con un software especial.
Una
de las cámaras apunta hacia el frente en la misma dirección
que la persona que lleva puesto el casco (cámara de escena),
mientras que la otra cámara (cámara de ojo) filma los
movimientos oculares del conductor. Una luz infrarroja apunta hacia
la cámara de ojo mientras que un espejo transparente, que refleja
sólo la luz infrarroja, sirve para permitir un ángulo
de visión razonable de la cámara de ojo, sin limitar
la capacidad de visión del usuario.
A continuación,
después de una rápida calibración, el software
integrado en la computadora portátil de la HED4 no sólo
es capaz de capturar la posición de la pupila, sino que también
puede calcular la situación en la escena de la cámara
que el usuario está mirando. Las coordenadas en la imagen
de la cámara de escena (posición de visualización)
se transmiten a intervalos regulares a través de la red de
área local ordinaria de la computadora de a bordo del coche,
que utiliza estas señales para controlar el volante.
La
solución HED4 permite al conductor elegir entre dos modos de
uso: free ride y routing. En el primero de
ellos las coordenadas de la posición de visualización
se utilizan para calcular la posición deseada del volante.
Cuanto más mire el usuario hacia la izquierda o hacia la derecha,
más se girará el volante hacia esa dirección.
La velocidad del vehículo se fija de antemano y se mantiene
constante, siempre y cuando sea posible reconocer la posición
de la mirada. En caso contrario, si los ojos estuviesen cerrados por
ejemplo, los frenos del vehículo se activarían de forma
automática.
En la segunda
opción de uso, el modo "routing" dirige el coche
de manera automática durante la mayor parte del tiempo. Sólo
ante una bifurcación, desvío o intersección
en la carretera el automóvil se detendría para preguntar
al usuario qué camino prefiere tomar. En ese preciso instante
el conductor debe mantener su mirada fija en la dirección
elegida durante tres segundos para que el software confirme con
un sonido que la elección ha sido aceptada. A partir de ese
momento los sistemas de inteligencia artificial planifican la ruta
de acuerdo a la decisión del conductor y el vehículo
continua funcionando de forma automática.
Desde
noviembre de 2009 un equipo de investigación de la universidad
berlinesa, dirigido por los profesores Tinosch Ganjineh y Miao Wang,
trabaja en el proyecto AutoNOMOS, financiado por el Ministerio
alemán de Educación e Investigación (BMBF), cuyo
objetivo es el desarrollo de futuros automóviles automáticos
y semi-automáticos.
Después
de uno de los éxitos iniciales del tándem Ganjineh-Wang,
el Idriver, una tecnología que posibilita la conducción
del coche de investigación a través del iPhone, se suma
ahora la aportación del profesor Raúl Rojas con el software
EyeDriver. Aunque no es la primera vez que Rojas sorprende
con un invento de este calibre en el campo de la Inteligencia Artificial.
Su debut vino de la mano de los robots FU-Fighters, dos
veces campeones del mundo en una pequeña liga de fútbol
robótico. Ya en 2006, comenzó a trabajar en el desarrollo
del vehículo Espíritu de Berlín hasta
que consiguió situarlo en las semifinales del DARPA Urban
Challenge, celebrado en California en 2007.
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